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martes, 9 de noviembre de 2010

EL GATO Y EL GALLEGO

En un pueblo de una pequeña comarca gallega, en França Dabaixo concello de Mogardos, un paisano llega a la tienda del pueblo en un crudo día de invierno, con una tremenda helada, y un frio que te podrías reír de Siberia .


- Manolo, ... le dice al dueño, ... quiero que me vendas una de esas bolsas de goma que se le pone agua caliente adentro para calentar la cama y tener los pies calientes.


- Coño Monchiño, ... que mala suerte la tuya; ... Justamente esta mañana le vendí la ultima a Maruxa la del Rueiro.


Mochiño, puteado, dice:


- Que hago yo ahora con el frio que hace por la noche ?


- No te preocupes hombre ... Yo te prestaré mi gato.


- ¿Tu gaaaato?


- Si. Mi gato es gordito, ... te lo colocas en los pies, dentro de la cama y verás que calorciño que te da toda la noche.


- El martes volveré a tener bolsas, así que vienes por una y me lo devuelves. Vale?


- Bueno, ... Muchas gracias Manolo.


Monchiño coge el gato y se dirige a su casa.


Al día siguiente aparece Monchiño en la tienda de Manolo, con la cara toda desfigurada por un sinfín de rasguños.


- Manooolo !!! Vengo a devolverte este gato de mierda ... y ya te lo puedes meter por el culo. Mira como me dejó el malparido.


- Pero Monchiño. ¿Qué pasó? Si es de lo más manso que hay.


- ¿Manso? ... ¿Manso? ... La madre que lo parió !!! El embudo en el culo se lo aguantó muy bién; ... pero cuando empecé a echarle el agua hirviendo ... Se puso como un loco !!!

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