En un pueblo de una pequeña comarca gallega, en França Dabaixo concello de Mogardos, un paisano llega a la tienda del pueblo en un crudo día de invierno, con una tremenda helada, y un frio que te podrías reír de Siberia .
- Manolo, ... le dice al dueño, ... quiero que me vendas una de esas bolsas de goma que se le pone agua caliente adentro para calentar la cama y tener los pies calientes.
- Coño Monchiño, ... que mala suerte la tuya; ... Justamente esta mañana le vendí la ultima a Maruxa la del Rueiro.
Mochiño, puteado, dice:
- Que hago yo ahora con el frio que hace por la noche ?
- No te preocupes hombre ... Yo te prestaré mi gato.
- ¿Tu gaaaato?
- Si. Mi gato es gordito, ... te lo colocas en los pies, dentro de la cama y verás que calorciño que te da toda la noche.
- El martes volveré a tener bolsas, así que vienes por una y me lo devuelves. Vale?
- Bueno, ... Muchas gracias Manolo.
Monchiño coge el gato y se dirige a su casa.
Al día siguiente aparece Monchiño en la tienda de Manolo, con la cara toda desfigurada por un sinfín de rasguños.
- Manooolo !!! Vengo a devolverte este gato de mierda ... y ya te lo puedes meter por el culo. Mira como me dejó el malparido.
- Pero Monchiño. ¿Qué pasó? Si es de lo más manso que hay.
- ¿Manso? ... ¿Manso? ... La madre que lo parió !!! El embudo en el culo se lo aguantó muy bién; ... pero cuando empecé a echarle el agua hirviendo ... Se puso como un loco !!!